Complejo de La Finca (Pozuelo) climaizado por geotermia
Panelistas del webimar PIXIL en la jornada sobre geotermia

España es el único país europeo que ignora la geotermia en la ruta hacia la descarbonización energética

Expertos de ambos lados de los Pirineos abogan por levantar el veto a la única energía renovable cien por cien disponible

Inmaculada G. Mardones.- No es ninguna novedad que la energía geotérmica sea un recurso perfectamente desconocido en España. Pero resulta extraño que mientras en el resto de los vecinos europeos se financian con presupuestos comunitarios proyectos de generación de electricidad o calefacción de barrios con geotermia no figure ninguno al sur de los Pirineos.

Lo decía con resignación forzada Ignasi Herms, del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (análogo al ITGME nacional) en el encuentro organizado telemáticamente por Geoplat, Pôle Avenia y el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC) sobre el estado de la geotermia en la Unión Europea y proyectos de geotermia a gran escala.

E l encuentro se ha producido bajo el paraguas del paraguas del PIXIL un proyecto cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg V- A para España, Francia y Andorra. Su objetivo es reforzar la integración económica y social de la zona mediante el desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas a través de estrategias conjuntas a favor del desarrollo territorial sostenible.

Círculo de obstáculos al desarrollo de la geotermia profunda

Desde la década de los sesenta y setenta cuando España, como otros países occidentales se lanzaron a explorar los recursos de su subsuelo, forzados por el encarecimiento del petróleo que importaban, la investigación no se ha vuelto a reanudar. La laguna entre esos años y la realidad actual no ha hecho más que ensanchar. Los medios técnicos de investigación han dado un salto enorme, tanto como para que las nuevas herramientas apenas puedan interpretar los datos extraídos hace más de 50 años.

No se hace exploración del subsuelo en España. “Tenemos envidia de Francia y Alemania; de la actualización de sus conocimientos de sus recursos disponibles”, se lamenta Hems.

La geotermia está ausente en los planes de investigación y explotación del elevado potencial térmico del subsuelo y de su aprovechamiento como recurso sostenible. Lo mismo para almacenamiento de gases de efecto invernadero como para la generación de energía. Por eso resulta marginada frente al espectacular desarrollo de otras energías renovables como la eólica o la solar (térmica o fotovoltaica).

En ninguna de las subastas celebradas de capacidad de energías renovables se menciona a la geotermia. Cero en la convocatoria. Cero en las ofertas. Cero en la adjudicación. Ningún proyecto a la vista.

Siendo una tecnología madura “no hemos sido capaces de trasladar a la opinión pública, a los líderes políticos, las experiencias exitosas de geotermia en el resto de Europa”, recalca Hems.

Complejo de Arroyo Bodonal en Tres Cantos, Madrid. Cada una de las 80 viviendas paga entre 20 y 25 euros al mes por el agua caliente y la climatización (calor y frío).

A este desconocimiento hay que añadir otra losa mucho más pesada para que la geotermia se asome  y juegue sus cartas en la  liga de las energías renovables. No existe legislación en España que regule esta actividad. La más aproximada es la ley de Minas que es preconstitucional. Se intentó actualizar, como ocurrió con otras normas adaptadas al nuevo marco competencial de las comunidades autónomas. Sin éxito.

 Así que la única iniciativa que se aproxima a la explotación industrial de la geotermia en España, la planta para calentar invernaderos en Níjar (Almería), lleva diez años de tramitación administrativa. Diez.  Y todavía no han completado la fase de exploración, tras superar los 2.000 metros de perforación. No existe regulación de actividad. No hay incentivos, ni tarifas (ventaja para la almeriense Cardial). Y lo que es más importante según los panelistas, “carecemos de mecanismos de mitigación de riesgos de perforación como en otros países, sin los cuales ningún emprendedor se lanzaría a invertir  una planta  de geotermia para generar calor o electricidad”.

Calefacción de distrito para un barrio de Malmoe, Suecia, desarrollado por la alemana EON

Margarita de Gregorio  de Geoplat, Luis Ciro del IDAE y Josep de la Puente, por parte española coinciden en la necesidad de implementar un plan de Investigación y Desarrollo que  ponga al día el conocimiento de datos geológicos.

La ejecución de proyectos piloto demostrativos a cargo de  los servicios geológicos del IGME, el ICGC y el Clúster de Energía Eficiente de Cataluña, el Ente de la Energía Vasca (EVE) y Acluxega, el clúster de la geotermia gallega, las entidades más activas en este campo contribuiría a desvelar el alcance de este sector en otros países. En el ámbito comunitario se le concede un papel relevante en la transición energética hacia la descarbonización de la atmósfera y el medio ambiente.

En este escenario reivindicativo de mayor protagonismo para la geotermia no podía faltar la apelación al conocimiento, a través de las academias, universidades, ingenierías y profesionales de la geología. De momento están ausentes.

En la imagen destacada complejo Arroyo Algodonal en Tres Cantos. Cada vivienda de esta cooperativa paga entre 20 y 25 euros al mes por el agua caliente y la climatización (frío y calor)

Vídeos con las intervenciones de los panelistas en las dos jornadas del encuentro:

Por Inmaculada G. Mardones

Periodista, de vuelta de El PAIS tras más de 27 años. Licenciada en Ciencias Políticas y por un tiempo, directora de comunicación del Ministerio de Fomento en la legislatura 2004-2008. Arquitectura, arte, comunicación política, gastronomía, redes sociales, infraestructuras públicas, agua, energías renovables...